advirtió que está siendo víctima de difamaciones y que no renunciará a su cargo.
El Contralor de Bogotá respondió a todos los señalamientos que se le hicieron por su supuesta participación irregular en las contrataciones del Distrito.
El primero en reiterar denuncias fue el concejal por el Partido Verde, Antonio Sanguino, quien aseguró que la Contraloria firmó el contrato de arrendamiento del edificio Amalfi, en el norte de bogotá y el cual sirve como sede de la institución, con un sobrecosto mayor a los 1.500 millones de pesos.
Ante esto, el Concejal Fernando Rojas cuestionó la integridad de las denuncias y sugirió que sería Sanguino quien tendría nexos oscuros con los miembros del llamado "Carrusel de la contratación en Bogotá".
A su turno, Moralesrussi aseguró que está siendo injuriado sistemáticamente y que su inocencia será demostrada por los organismos competentes.
"Pero si le puedo decír señor concejal Sanguino, que estoy dispuesto a poner la cara, que iré a todas las instancias llámese Fiscalia, Procuraduría o donde me toque ír con documentos para demostrar que no son ciertas las acusaciones y le mostraré con documentos en que trampa cayó usted", reiteró el Contralor.
Por su parte, el concejal Carlos Fernando Galán reveló nexos de una hemana de una funcionaria de la Contaloría de Bogotá con el ex representante a la Cámara, Germán Olano, implicado en el escándalo de las contrataciones.
Aseguró que la hermana de Gladis Amalia Russi, funcionaria de la Contraloría es presidenta de una empresa en Miami, en la que participa el ex representante a la Cámara.
El Contralor de Bogotá aseguró que no puede responder por los comportamientos de familiares de sus funcionarios, pero advirtió que se debe presumir la inocencia tanto de su subordinada, como del representante Olano.